sábado, 10 de diciembre de 2016

DÍA 9 / LIBRO 9: El ingreso del giro y el error

Schmidt, Annie y Fiep Westendorp. Lucía Manchitas: La escalera. Madrid: Lata de Sal, 2014.


Desde España a veces llegan buenas noticias. El rescate editorial de Lucía Manchitas: La escalera forma parte de ese grupo. La editorial Lata de Sal lo incluyó en su colección Vintage, integrada por libros inolvidables, libros para siempre.
Escrito e ilustrado por la famosa dupla de holandesas Annie Schmidt (1911-1995) y Fiep Westendorp (1916-2004), este clásico de la literatura infantil publicado por primera vez en los Países Bajos en 1968 recorre el mundo y atraviesa generaciones. Ni el texto ni las ilustraciones perdieron vigencia o exquisitez, y su originalidad perdura intacta en la lectura actuales, en este nuevo contexto histórico y en cualquier idioma o país.
La autora del texto, Annie Schmidt también se dedicó al teatro, a la televisión y a la radio, y fue reconocida en 1988 con el Premio Hans Christian Andersen. Fiep Westendorp, por su parte, exploró con gran éxito y un estilo único los campos de la publicidad, el diseño y la ilustración. 

Lucía es una nena inquieta e intrépida que anda siempre toda manchada, por eso la llaman Lucía Manchitas. Podemos decir que se apunta en la línea de las antiprincesas. “Solo se veía limpia recién salida del baño, y nunca aguataba así ni media hora”, nos dice el texto. Entonces, ella y su compañero perruno Pegotes –también amigo de la suciedad, como debe ser–  a cada rato son obligados a bañarse. Mucho más cuando la madre de Lucía recibe invitados en su casa…
Con este panorama, ya nos imaginamos una historia toda manchada: manchas en Lucía, en su perro, en las páginas. Manchas en la seriedad de la reunión de los adultos. Y así es. El libro se va ensuciando, se van sumando capas de pintura azul y pintura roja. La mancha roja sobre la mancha azul crea otra mancha: la violeta. Y de la pulcritud otorgada por el baño y anhelada por la madre de Lucía no va quedando nada.


(Es interesante que en la doble página de la escena previa a la caída de la pintura, en donde todavía vemos a los protagonistas limpitos, se proponga girar el libro para poder leerlo. El texto, por única vez, interpela al lector y en cursiva le indica: “Ahora gira el libro”. Al dar vuelta la página, ya nada será igual.)


Lucía recayó en la rebeldía y su madre tuvo que volver a bañarla a ella y a su perro. En ese último baño, vemos cómo la mamá y la bañera se contagian de toda esa suciedad. 
Ahora es ella la que va a tener que recibir a sus invitados en un estado manchado. El error se filtró. La inversión tuvo lugar. Y es por eso que en el final del libro confirmamos una vez más algo de lo más sabido: ¡que las apariencias engañan!    



En la página de la editorial Lata de Sal se pueden ver las primeras páginas del libro. Entren acá y giren.