miércoles, 7 de diciembre de 2016

DÍA 6 / LIBRO 6: tiempo para conocer


Sobral, Catarina. Mi abuelo. Buenos Aires: Limonero, 2016.
Sobral, Catarina. Greve. Portugal: Orfeu Negro, 2014.

Portugal. Poco sabemos de literatura infantil de allí, ¿no? Por suerte en Argentina tenemos editoriales nuevas que abren líneas y horizontes, como es el caso de Limonero.
Dicen de sí mismos: “Limonero es un sello editorial independiente, dedicado, decidido y hasta empecinado en publicar y difundir el libro ilustrado”. ¿Qué mejor que darle una hojeada a sus títulos? Ya son 8 libros y pronto llegarán más.

Ahora volviendo al libro: verde, rojo, algo de amarillo, negro y blanco, en esos colores dialoga su interior. El abuelo, un jubilado extravagante, se cruza todos los días con su vecino, el doctor Sebastián. Nuestro narrador –el nieto– nos cuenta, pero los dibujos nos dicen otro tanto. Animales de rutina encerrados en su cotidiano, envueltos en costumbres y mañas.

Las imágenes son de formas sencillas y uno pierde dónde empieza una y dónde termina la otra. Hay un muy lindo homenaje al Desayuno en la hierba, de Manet. La elección de la paleta de colores está muy bien sostenida.
Nos obliga a pensar en el modo en que vivimos, en lo ridículo e inútil de estar apurado siempre. El abuelo está en las cosas que le interesan, en lo que lo convoca y le gusta. Como ir a buscar al nieto a la escuela.


De esta misma autora tuve oportunidad de leer Greve, otro álbum en el que Sobral insiste en jugar: esta vez los puntos han declarado una huelga. Primero abandonan los puntos en la “i”, luego decae el uso de los puntos finales, los de exclamación, interrogación, dos puntos, incluso los puntos suspensivos y el punto y coma. Pero las consecuencias serán aun mayores: ya nadie llega en horario, pues los relojes no marcan las horas en punto. Es también el fin de la geometría. Los cuadros puntillistas quedan en blanco. Las bordadoras y su punto cruz. El punto caramelo de las cocineras. Desaparece el punto de fuga y el punto verde. La autora piensa el campo semántico y le saca el jugo de un modo ingenioso y creativo. La ilustración tipo collage, quizás más sofisticada, termina de completar este panorama.