miércoles, 7 de diciembre de 2016

DÍA 6 / LIBRO 6: tiempo para conocer


Sobral, Catarina. Mi abuelo. Buenos Aires: Limonero, 2016.
Sobral, Catarina. Greve. Portugal: Orfeu Negro, 2014.

Portugal. Poco sabemos de literatura infantil de allí, ¿no? Por suerte en Argentina tenemos editoriales nuevas que abren líneas y horizontes, como es el caso de Limonero.
Dicen de sí mismos: “Limonero es un sello editorial independiente, dedicado, decidido y hasta empecinado en publicar y difundir el libro ilustrado”. ¿Qué mejor que darle una hojeada a sus títulos? Ya son 8 libros y pronto llegarán más.

Ahora volviendo al libro: verde, rojo, algo de amarillo, negro y blanco, en esos colores dialoga su interior. El abuelo, un jubilado extravagante, se cruza todos los días con su vecino, el doctor Sebastián. Nuestro narrador –el nieto– nos cuenta, pero los dibujos nos dicen otro tanto. Animales de rutina encerrados en su cotidiano, envueltos en costumbres y mañas.

Las imágenes son de formas sencillas y uno pierde dónde empieza una y dónde termina la otra. Hay un muy lindo homenaje al Desayuno en la hierba, de Manet. La elección de la paleta de colores está muy bien sostenida.
Nos obliga a pensar en el modo en que vivimos, en lo ridículo e inútil de estar apurado siempre. El abuelo está en las cosas que le interesan, en lo que lo convoca y le gusta. Como ir a buscar al nieto a la escuela.


De esta misma autora tuve oportunidad de leer Greve, otro álbum en el que Sobral insiste en jugar: esta vez los puntos han declarado una huelga. Primero abandonan los puntos en la “i”, luego decae el uso de los puntos finales, los de exclamación, interrogación, dos puntos, incluso los puntos suspensivos y el punto y coma. Pero las consecuencias serán aun mayores: ya nadie llega en horario, pues los relojes no marcan las horas en punto. Es también el fin de la geometría. Los cuadros puntillistas quedan en blanco. Las bordadoras y su punto cruz. El punto caramelo de las cocineras. Desaparece el punto de fuga y el punto verde. La autora piensa el campo semántico y le saca el jugo de un modo ingenioso y creativo. La ilustración tipo collage, quizás más sofisticada, termina de completar este panorama.

DÍA 5 / LIBRO 5: Nuestro descoronamiento


Esses, Florencia. Me contaron de Tucumán. Buenos Aires: SM, 2016.

Nunca está de más hacer literatura histórica de calidad. Mucho más para chicos. Mucho más con el deseo puesto en la reivindicación y la celebración de grandes eventos, como fue la declaración de la independencia nacional. Mucho más si la literatura histórica propone conceptos como inclusión, mestizaje, variedad y libertad como formas positivas de lo multicultural. Y, por último y sobre todo, mucho más si la calidad de esa literatura se la debemos a que fue escrita por Florencia Esses.
 

Este año que está yéndose se cumplieron 200 años de la declaración de la independencia. El bicentenario de habernos emancipado de la corona española. ¡Qué razón para celebrar! Sin embargo, hubo pocos festejos, o al menos muy austeros o sin gente. Sin el pueblo. Por suerte (los espacios de resistencia siempre son los más ricos), la literatura infantil sí decidió celebrar la memoria y varias editoriales incluyeron en sus catálogos libros en conmemoración de la fecha.
Entre los títulos publicados, está Me contaron de Tucumán, editado por SM. En él, Florencia Esses juega a la mezcla, muy en consonancia con el clima social de principios del siglo XIX. El tamiz del arte baraja y reparte géneros literarios: poesía, cuento, canción, receta, declamación. Como si solo la suma de lo diferente lograra conformar un todo. 

Los caballos, símbolos del movimiento y la velocidad, abren y cierran el libro en primera persona y en verso. Llevan y traen desde distintas provincias a los hombres que integrarán el Congreso. Su misión es la de despertar, romper con la quietud y avanzar hacia la libertad. Una imagen sumamente poética.         
En las páginas del libro, desfilan personajes que surgen de su propia cotidianeidad y que se van relacionando escena tras escena. El recurso de contar lo pequeño para narrar lo grande acá funciona a la perfección. Todo está en constante cambio, movimiento. El clima de la época no se deja de percibir en ningún momento. El pueblo quiere descoronar. Y el verbo elegido por Florencia sirve muy bien para marcar la innovación.
Esta incorporación de lo nuevo a través de la escritura convive con la permanencia de lo antiguo, de lo que se seleccionó para que trascienda. Se ve claramente en la comida como elemento narrativo. La comida funciona como un elemento típico de referencia de la vida cotidiana y del espíritu federal; pero lo irónico en este libro es que las recetas, que típicamente se transmiten mediante la oralidad, viajan escritas en una carta (la carta más gorda, que seguro “es la más urgente”, como piensa el mensajero, contiene las recetas de empanadas y de arroz con leche). El signo está invertido y lo que tradicionalmente pasa de generación en generación a través del habla, en esta época de revuelvo sociocultural se convierte en escritura.
Podría seguir analizando el libro en profundidad por todos los rincones y recovecos que tiene. Los invito a que lo hagan ustedes. Es un texto magnífico y lo recomiendo como lectura fundamental. También que, según mi punto de vista, un ejemplo más de que Florencia Esses es una de las mejores escritoras de literatura infantil de la actualidad.


Cierro mencionando el gran trabajo de Guillermina Marino al ilustrar este libro, hallando el tono y el estilo justos para ponerle el moño a este proyecto. La elección de usar solamente celeste, blanco y negro con detalles en amarillo oscuro (en algún momento salió el sol en nuestra bandera) para hacer juego con la fecha celebrada me parece un gran acierto. Lo mismo que la técnica de papeles recortados, de siluetas y huellas. Repito: gran trabajo.

Les dejo la última estrofa de una poesía del libro:

Veintinueve hombres de traje
nuestros colores cambiamos.
No más rojos ni amarillos:
solo celestes y blancos.

lunes, 5 de diciembre de 2016

DÍA 4 / LIBRO 4: Nada de soso

Jousselme, Catherine y Emiri Hayeshi. Mira en la noche. Buenos Aires: Catapulta, 2016.



El universo de los libros con texturas me era totalmente desconocido hasta hace muy poco tiempo. Son una buena opción para los lectores que recién se inician en el mundo. Desde su materialidad, brindan apoyo para despertar el interés y generar en ellos interacción. Encontrar esas diferencias de relieve en lo táctil produce un reconocimiento y una “memoria” que les resulta muy gratificante.




Este caso es llamativo también desde la ilustración: un libro totalmente negro con toques en tinta rosa flúo y otra de color plateado. Gran formato y puntas redondeadas hacen el resto. Detalle no menor: la edición es en cartoné.



No tiene nada de soso. La noche es la excusa perfecta para este recorrido urbano. Un texto simple, que repite la fórmula de “Mira en la noche…” y nos lleva con el personaje gato por los techos, y los tachos. Tiene un compañero de colección que se llama Mira en la pradera, de la dupla de la ilustradora Emiri Hayashi con la psiquiatra infantil Catherine Jousselme.



Pertenece a la editorial Catapulta que este año también ha presentado varias traducciones bellas: ¡Por favor, abre este libro!, de Adam Lehrhaupt (Simon & Schuster); Leo, un cuento sobre fantasmas, de Mac Barnett; Quiero un tiburón, de Beth Ferry y Este no es un libro ilustrado, de Sergio Ruzzier (estos últimos de Chronicle Books).

domingo, 4 de diciembre de 2016

DÍA 3 / LIBRO 3: Rumbo al sueño

Triviño, Gustavo. No puedo dormir. Buenos Aires: Uranito, 2016. 

No puedo dormir, el primer libro del colombiano Gustavo Triviño como autor integral, explota al máximo los recursos narrativos del libro álbum. El género le sirve para contar poéticamente la historia de un oso que no podía dormir: ni en una cueva, ni en un árbol, ni en el medio de una orquesta, ni en una trompa de elefante, ni tampoco en una planta. Pero más que nada le sirve para contar por qué no podía dormir y cómo lo resolvió. A veces recién cuando encontramos la solución podemos entender las verdaderas causas del problema. Y eso mismo le pasó al oso.  

Visualmente, el libro es precioso. Llama la atención de inmediato, pero por el aura de sobriedad que lo envuelve. Quizás porque el mercado está repleto de libros de mil colores, con brillos, luces y demás explosiones, No puedo dormir es una hermosa excepción. La elección de la nogalina, una tinta obtenida de la cáscara de nuez, como materia prima le otorga a la ilustración esos tonos amarronados y sepias. Colores tan de oso, tan de sueño, tan de soledad y búsqueda.

A lo largo de casi todo el libro, texto e imagen narran el mismo relato. Pero en las páginas finales, hay un mínimo quiebre entre los dos lenguajes (¡no quiero arruinarles el final!). Solo voy a decir que justo cuando en el texto aparece la rima, el dibujo del oso encuentra dónde dormir. Y, por supuesto, con quién rimar.
Por último, quería rescatar la idea de las páginas de guarda, en las que a modo de preámbulo hay muchas caritas del oso protagonista creciendo en bostezo de sueño desde la izquierda hacia derecha.

(En mi primera lectura de No puedo dormir, se me vino a la cabeza Gato tiene sueño, de Satoshi Kitamura, cuya idea es similar aunque con una estética y un tono de completamente distintos, más cercanos a lo humorístico. Podría ser interesante leer con los chicos los dos títulos y charlar sobre las diferencias y similitudes que tienen el oso y el gato, cada uno con su búsqueda y su hallazgo.)    


Bocetos


Tipografía diseñada por el autor, que finalmente no formó parte del libro.

sábado, 3 de diciembre de 2016

DÍA 2 / LIBRO 2: días de infancia en la segunda guerra


Barugel, Lidia. El sótano de Neske. Buenos Aires: Loqueleo, 2016.
¿Cómo describir El sótano de Neske? ¿Una novela sobre? ¿Un texto que está atravesado por? ¿Un desgarrador relato? El holocausto es un tema ampliamente tratado en la literatura, pero este título es mucho más.
Comienza con la descripción de un antes en el que las costumbres eran otras. Ellos, los mellizos Anki y Dromer, sus padres, una vecina-tía (Neske) y el tío Joos, pianista. Son suficientes para contar una historia de familia, plena de secretos en una época en que las cosas cambiaron poco a poco, como pasan los días de la infancia.


La madre embarazada, el padre médico que atiende pacientes que ya no pueden pagar la consulta. El tío que deja de tocar el piano para no llamar la atención. El hambre. La mirada infantil. El hambre. El fin desde los ojos de un chico: no poder salir a andar en bicicleta. Los olores. Los sabores perdidos. El amor prohibido. Un diccionario que ayuda a comprender.
Una voz que oscila, que va y viene entre recuerdos varios, diálogos del pasado y un presente duro para un niño judío por cumplir 11 años en el Ámsterdam de 1942.
Novelas como esta despiertan sensaciones indescriptibles en lectores de todas las edades. Personalmente, y pensando en el público al que está sugerido (desde 12 años), me gustaría poder acompañar a los chicos en su lectura, para sacar lo mejor sin entristecer por demás y sabiendo que, a pesar de estas grandes tragedias, el mundo sigue adelante, repleto de cosas bellas y de relaciones maravillosas.
El libro tiene un ritmo y un lenguaje deliciosos, casi de traducción. Es la primera juvenil de Lidia Barugel y cuenta con una tapa sugerente, obra de Raquel Cané, con el piano y el caballo que nos permiten volar y salir del encierro de este minúsculo sótano. El sótano de Neske.

La consigna

viernes, 2 de diciembre de 2016

DÍA 1 / LIBRO 1: Un ronroneo para primeros lectores


Costa, Nicoletta. El gato-libro de los colores. Buenos Aires: La Brujita de Papel, 2012.


El gato-libro de los colores (o Il libro gatto dei colori, en idioma original) es un libro sencillo, colorido y en forma de gato. Para leer una y otra vez inventando nuevos gatos, colores y cosas de colores. Con un sacabocados se le hizo la silueta: cabeza, orejas y lomo. Y listo: ¡un gato sentado cómodamente! 
Es interesante la unión del contenido y la forma, cómo se funden para darle vida al gato-libro. La forma no sería solo un soporte en el que se vuelcan texto e imagen, sino que ella misma también construye y transmite significado. 


La gran y prolífica Nicoletta Costa, una de las indiscutidas de la ilustración italiana, nos presenta uno por uno a sus amigos gatunos, nos cuenta qué color adoran o aman (salvo el pobre color gris, detestado por la gata Petrona) y nos muestra algo de ese color. Cada página es de un gato, de un color y de una cosa colorida. Por ejemplo: “El gato Ulises adora el azul. Azul como el mar” y vemos el cuerpo de Ulises disfrazado de mar. 


Así, mediante la aplicación de un recorte de contorno original, la simpleza y simpatía de las ilustraciones y un texto que inspira al lector para seguir produciendo, El gato-libro de los colores logra destacarse entre la multitud de libros para primeros lectores. 

Por último, no quiero dejar de mencionar que da pie a que los chicos se entusiasmen con crear páginas-gato propias, ya que funciona como disparador para crear nuevos vínculos entre colores y objetos. ¿Qué otras cosas, además del chocolate, son marrones? O bien, ¿cuál es tu color preferido o cuál será el color que más le gusta a tu mascota? ¿De qué color es el algodón? Blanco como la leche, ¡que a los gatos les encanta!  




(En italiano existe otro libro de la misma autora también con forma de gato, que vendría a ser una segunda parte o un segundo título de la misma idea: Il libro gatto adesso si mangia! ¡Ojalá nos llegue en español!)

Diciembre

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Diciembre. A punto de que el verano estalle. Y con él la Navidad, Papá Noel, el Año Nuevo, los Reyes Magos, las vacaciones…
Proponemos unos elegidos para esperar el 2017.
Uno por día hasta el 24 de diciembre.

Queremos libros que den gusto. Esta es una selección personal y caprichosa. No son “los más”. Ni siquiera son novedades de 2016.
Pero son los náufragos que queremos rescatar de la marea de los libros-olas que van y que vienen. Como socorristas arbitrarias, tiramos al agua nuestras redes con la intención de que se queden un poco más haciéndonos compañía.

Esperamos que nos acompañen en este viaje que empieza y termina.
Nuestra cuenta regresiva comienza… ¡ya! ¡A sumergirnos!

jueves, 16 de abril de 2015

Ganadores del Premio Sigmar de Literatura Infantil 2015

La editorial Sigmar ya dio a conocer a los ganadores de esta nueva edición de su reconocido Premio Sigmar de Literatura Infantil.
Una gran cantidad de autores de todo el país participó de esta convocatoria, presentando novelas o antologías de cuentos dirigidos a lectores de entre 7 y 13 años. El jurado estuvo integrado por la escritora y especialista en literatura infantil Sandra Comino, el periodista y escritor Horacio Convertini y la profesora y especialista en literatura infantil Alicia Salvi.

¡Felicitamos a todos los ganadores y los mencionados! Y brindaremos con ellos en la celebración y entrega de premios, que se realizará el miércoles 29 de abril, a las 18:30 hs., en la sala Alfonsina Storni de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, predio de Exposiciones de La Rural.


PRIMER PREMIO
Obra: Chacharramendi
Autor: Juan Guinot (Seudónimo: Luke Skywalker)
Opinión del jurado: “Es una novela sencilla y luminosa. Plantea la mirada de un nene que está empezando la primaria sobre temas muy difíciles, como el divorcio de sus padres, las dificultades de aprendizaje, la enfermedad y la muerte. Un libro que no termina con el punto final, porque deja al lector pensando y sintiendo”.




SEGUNDO PREMIO 
Obra: Duelo de sabios
Autora: Nancy Lago (Seudónimo: Igor Torreblanca)
Opinión del jurado: “Se trata de una novela bien escrita, con un argumento sólido y lleno de humor. Imposible no sonreír con las desventuras de Igor Torreblanca, un sabio al que los celos y la competencia le nublan el buen juicio y lo exponen a una torpeza tras otra. Ideal para chicos que se inician en la lectura”.



MENCIONES ESPECIALES
1ª Mención
Obra: Bajo la luz del bosque
Autora: Marisa Potes (Seudónimo: Jessana).  
2ª Mención
Obra: Benito, el inspector de zócalos
Autora: Silvina Palmiero (seudónimo: Gianfranco Re).

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Llenar el mundo de amuletos

Pogorelsky, Melina y Alejandro, Rocío. ¡Nada de mascotas! Buenos Aires: Edelvives, 2012.

     Agua, fuego, tierra y aire (o el blanco, que vendría a ser su representación gráfica): los cuatro elementos reunidos en la tapa del libro. Mientras que la tierra y el aire funcionan a modo de marco, los dos primeros están coincidiendo en el encierro de una caja de cartón que un chico sostiene entre sus manos. Los tres orificios que la caja muestra en el frente (por donde se filtra el aire, claro) en combinación con el título del libro le sugieren al lector que el chico lleva allí dentro a un ser vivo. O su plural: elementos tan opuestos como el agua y el fuego (¡un ser vivo que produce fuego!) no pueden provenir de manera simultánea de un mismo cuerpo. Entonces, lo poco que deja ver el dibujo de tapa está negando lo que el título anuncia: “¡Nada de mascotas!”. Una contradicción ideal entre imagen y texto para iniciar un libro álbum.
     ¿Qué características definen a una mascota? Aunque la primera acepción que la Real Academia Española propone sea: “Persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte”, la más cercana al uso común de los hablantes de la lengua es la segunda: “Animal de compañía”.
     En principio, se puede pensar el término en relación con lo que puede ser domesticado, adaptado a la forma de vida del hombre. Siguiendo esta idea de “mascota”, nos vamos a encontrar con una nueva contradicción a lo largo del libro (que, en suma, puede revertir la contradicción inicial, y en este caso todo terminaría siendo una cuestión puramente conceptual): el primer ser vivo que es adoptado como mascota está, por su condición de cetáceo, eliminado del catálogo de potenciales mascotas y el segundo no solo no es ni de cerca domesticable, sino que ni siquiera existe en el mundo real. ¿Cómo reproducir su contexto natural de inmensidad –sea real o ficticio– en un hogar humano? Un gran desafío para la imaginación de un chico y para la capacidad de adaptación de las “mascotas”.
     Una ballena y un dragón. ¿Mascotas? Seres imposibles. Seres opuestos en lo sustancial, cuya convivencia es en teoría impensable. Litros y litros de agua, humareda y fogata. Pero se caen bien y los dos están contentos, aunque el agua y el fuego y su problemática natural para practicar la dialéctica traen sus complicaciones...
     Y si bien la madre le había insistido al hijo con la prohibición de incrementar el número de mascotas que habitaban en la casa, “Donde comen dos, comen tres”, dice el refrán. Siempre que aprendan a ser tolerantes con el menú y a comer la misma comida, ¿no? En este sentido, en el final de la historia la figura de la madre adquiere un espesor fundamental no solo para lo particular del libro, sino para la literatura infantil en su totalidad. Porque se produce una llamativa inversión: la madre se vuelve niña y el niño asume el rol de adulto que quedó vacante, desde el cual se apropia del imperativo y de la voz de la razón para escribir con su propia letra el punto final del párrafo de las mascotas o los talismanes. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

El agua mansa y su suave danza en el corazón

Rojas, Diego Javier y Pablo Pino. Un pueblo Sequito. Buenos Aires: RiderChail, 2014.

Desde su publicación, en marzo de este año, Un pueblo Sequito no para de ser una alegría. Y lo festejamos, porque Diego Javier Rojas y Pablo Pino combinaron texto e imagen a la perfección y de esa reunión surgió un libro álbum divertido, cálido y sin desperdicios.


La acción transcurre en Sequito, un pueblo de tierra casi desértica. Allí vive el querible protagonista de esta historia: el abuelo José. Y mientras el distraído abuelo se ata hilos en los dedos buscando esquivar la desmemoria y se pregunta una y otra vez “¿Qué era lo que tenía que hacer?”, cosas raras empiezan a pasar en Sequito. Tan raras como para que los habitantes evalúen un cambio de nombre para su pueblo.
Un pueblo Sequito nos habla de esa zona de probabilidad de la suerte, de lo que podría haber sido una desgracia pero sin embargo funcionó como un acontecimiento de signo positivo. Nos habla de los planes que salen al revés, de los resultados distintos e inesperados que construyen, a su modo, el destino. En este caso, el avance del agua aparece como un peligro y termina transformándose en un alivio. También aborda la vejez, el intento de preservar la lucidez y ganarle la lucha a la falta de memoria, esa otra inundación.


La alegre sorpresa del lector al ver, página a página, la crecida del agua es el efecto del gran acierto del ilustrador, Pablo Pino, que supo narrarnos visualmente aquello que el protagonista no estaba viendo y que ocurrió, justamente, porque el abuelo nunca pudo responder a la pregunta acerca de lo que tenía que hacer. Pero gracias a ese olvido, la tierra seca tuvo un charco, después una laguna y finalmente un río. Una suerte para Sequito.

Aquí se puede ver el video de adelanto.



lunes, 5 de mayo de 2014

Las queridas

Pisos, Cecilia. Querida autora. Buenos Aires: Norma, 2013.

Son dos las protagonistas de esta historia: la entrañable autora de literatura infantil Felicia Lupi y su fiel lectora Lucía (“Lucía Black” en el inicio y “Luci Lin” en el final, cambio nominal que evidencia una transformación de su identidad y también la profundización del vínculo entre los dos personajes).
Narrador no hay. La totalidad de la trama está desarrollada mediante intercambios epistolares vía Internet. Leemos los mails que Lucía y Felicia se escriben, pero también correos de otros personajes secundarios.
Cada cual con su particular estilo de ser, de escribir y de dirigirse a su interlocutor. Todas esas voces configuran un panorama de lenguaje de lo múltiple, y así van armando no solo el mundo de los hechos, sino también el de los sentimientos y sus interrogaciones.


Reflexionar sobre el acoso entre compañeros de escuela es actualmente una actividad frecuente y necesaria; la violencia en el ámbito escolar está en plena vigencia. Y este libro es ideal para combatir esa violencia y ponerla en ridículo.
Lucía comparte con un grupo de amigas un club secreto y privado: “Club de las Cucarachas Voladoras”. Pero las actitudes inapropiadas y nada solidarias de una de ellas, Belén, desarmoniza lo que debería ser puro juego y alegría. Belén creó el club y lo hizo secreto: lo aisló, lo incomunicó, lo anuló como espacio comunitario. Ella es una chica envidiosa y autoritaria que impone sus deseos e ideas en el grupo cerrado. Las demás le tienen miedo y, por eso, se someten y hacen cosas que no deberían hacer.
Pero Lucía comienza su comunicación con Felicia y se anima a contarle cosas. Sus padres no saben nada del club secreto ni del despotismo de Belén. Quizás Lucía se lo cuenta a Felicia porque la considera en algún punto una figura virtual. ¿Hasta dónde puede intervenir una autora de LIJ en los conflictos infantiles? Está su literatura, pero también su persona.
La figura del autor aparece en este libro vinculada a su propia obra, pero también a otra escritura: la personal. Y asimismo, a una lectura: la de la intimidad de sus lectores. Por eso, se dibujan varios movimientos de práctica de lectura: por un lado, Lucía se gana el contratítulo de “Querida lectora” y, por otro, los roles se intercambian constantemente y las dos protagonistas, Felicia y Luci, son a veces lectoras y otras veces escritoras.  


jueves, 24 de abril de 2014

Feria Internacional del Libro de Buenos Aires: el mapita


Pabellón Azul
Arte a Babor, Del Eclipse, Iamiqué, Pequeño Editor  - 708
Continente - 510
Grupal - 310
La Bohemia, Salim - 322
La Brujita de Papel, Latinbooks, Edhasa - 714
Libros del Zorro Rojo - 726
Lugar -314
Pictus - 312
Remolino -514


Pabellón Verde
Abran Cancha, Del Naranjo, Quipu, Riderchail - 806 
Aique - 1210 
Albatros - 1320
Alfaguara - 1013
Amorrortu - 1422  
Calibroscopio - 926
Edelvives - 834
FCE - 922
Guadal - 1122
Longseller - 1410
Norma - 1010
Oceano - 1420 
Penguin Random House - 1017
Sigmar - 1022
UnaLuna - 410


Pabellón Amarillo
Adriana Hidalgo - 1920
AZ - 1614
Catapulta -1520
Colihue - 1508
Comunicarte - 1720 
De la Flor - 1612
Moebius - 1604
SM  - 1522
Urano -1517

Hoy arranca otra vez la Feria. Como siempre, va el mapita de editoriales dedicadas a lo infantil-juvenil. Abre al público general desde el 24 de abril hasta el 12 de mayo. Toda la info está en el sitio de la feria y el día a día se puede seguir en Twitter.

jueves, 13 de marzo de 2014

Ojos que saben mirar

Sevilla, Fabián. Ojos de gato. Buenos Aires: SM, 2013.

En esta preciosa novela de Fabián Sevilla, el protagonista es un gato que trabaja de gato en un edificio. Tiene un cronograma de pisos y departamentos para visitar durante los siete días de la semana. Su trabajo consiste en acompañar y cuidar a los vecinos, un ratito a cada uno, y en ser la mascota de todos. Como resultado de su trabajo diario, el gato logra armar una comunidad, interconectar a los habitantes del edificio para que construyan vínculos sólidos, basados en el cariño, en los recuerdos y en la solidaridad. ¡No es tarea sencilla, y menos para un gato!


El relato se desarrolla mediante la voz de un narrador en tercera persona, que reproduce los diálogos de la gente del edificio: cómo hablan entre ellos y cómo hablan con el gato. A medida que avanza el texto, el narrador va contando la historia de vida o la situación de cada uno de los habitantes del edificio. En el departamento M, vive una pareja que está a punto de tener a su primer hijo. En el K, un chico. En el J, una chica. En el L, una familia. En el N, un señor solo, triste y melancólico. El gato elabora estrategias para unirlos y que, por fin, encuentren (como si lo hubiesen conseguido por sí mismos) algo de la felicidad que andaban buscando. Entre la voz del narrador y las voces que este reproduce, también está el pensamiento del gato, diferenciada formalmente por la bastardilla. La incorporación de la voz propia del gato es un gran acierto narrativo, porque introduce un punto de vista irónico que le aporta sentido y profundidad al relato de los hechos.
El gato de los ojos es un gato que al mirar, ve; que al ver, entiende; que al entender, actúa; y que al actuar, modifica las cosas. Los ojos del gato son ojos sabios que saben detectar los problemas. A veces se llama Minino, otras veces se llama Ramiro o Jabib, o Silvestre, o Tigre o Artemio. En realidad, el gato es todos esos nombres juntos, y eso es lo importante: la acumulación de identidades que le otorgan los vecinos del edificio. Los nombres, esas “mentiras de los hombres que se meten delante de las cosas que simplemente existen”, según Fernando Pessoa, contextualizan al gato en varias y disímiles situaciones. El gato se adapta a todas ellas y las recorre siendo, en el fondo, siempre el mismo: simplemente existiendo.

jueves, 13 de febrero de 2014

Sube la marea

Lee, Suzy. La vague. Paris: l´ecole des loisirs, 2011.
Se consigue en Argentina la edición de Bárbara Fiore/Calibroscopio.

Vacaciones > Verano > Playa > Olas > Niños. En este libro no hay una playa superpoblada, sino una solitaria e imponente. Comienza todo en silencio, en grises con mucha textura. La portada nos adelanta a una mamá que porta una sombrilla y una niña corriendo hacia la orilla.
El tema: una experiencia común, ¿no? El juego del oleaje, que viene y que va, que va y viene, es mundialmente reconocido. Y también la pregunta de qué es lo que está más allá. ¿Habrá alguien del otro lado, en este preciso momento, jugando a este mismo juego?

Los trazos son muy sugerentes: las páginas pares son firmes, en negro, en carbonilla. En las páginas impares está el mar, mucho más suelto, más acuareloso, más inmenso. La sorpresa está en saber que hay mucho de retoque digital.
El trabajo de color es intenso y expresivo. Un libro álbum a dos colores corre con riesgos, pero en este son todos aciertos. El celeste lo invade todo a medida que el juego va creciendo en intensidad.

Quizás una de las preguntas que más surgen al mirar La ola es qué sucede en el centro del libro, en estas dobles páginas. Hay un límite que está dado por la mismísima encuadernación y es utilizado como recurso. En un principio, la ola no lo traspasa y la niña no va más allá. Su mano queda atrapada en el mundo que no vemos, las gaviotas también. ¿Error de impresión? No, no, no. Una decisión.


Espejos, La ola y Sombras muestran el trabajo material que le interesa a Suzy Lee sobre el objeto libro. Tanto es así que ha unido sus escritos alrededor de este tema en La trilogía del límite.

miércoles, 22 de enero de 2014

La clave de la infelicidad

Thays, Iván. El orden de las cosas. Buenos Aires: Alfaguara, 2012.

Muchas cosas ocurren durante la adolescencia, cosas que marcan y moldean formas de ser. Y también muchas cosas pasan después. Si bien este libro se detiene en el relato de varias adolescencias puestas en relación, en realidad se centra en la continuidad entre esas cosas de antes y esas otras cosas de después, y también en la definición de su orden.
El gran hallazgo de El orden de las cosas es un estilo de habla. Iván Thays despliega en esta novela juvenil una voz perfectamente delineada en lo íntimo para narrar un recorrido de existencia, un camino de vida que necesita multiplicar negaciones para, finalmente, convertirse en afirmación. Afirmación que, aunque sea borrosa y de limitada exploración, es un oasis para la incertidumbre y el deambular de estar siendo alguien que no se quiere ser.
El protagonista vuelve. En el inicio del relato descubrimos el final (el presente) de la historia privada del protagonista, un final (un presente) que realza la importancia de las uniones originadas en el cariño. La extensión de los aciertos y de los errores, del azar y del resultado de las decisiones tomadas, de la práctica de una ética. El protagonista, dijimos, vuelve. Y aunque vuelve a un lugar y se encuentra con gente, vuelve con mucha más fuerza al reencuentro de las sensaciones de un pasado que creía lejano. La mayor parte de las páginas del libro es el recuerdo detallado de su adolescencia: su mejor amigo, su primera novia, sus alegrías, sus miedos, sus torpezas, sus buenas y malas decisiones. La menor parte de las páginas es una visión posterior, adulta, de las expectativas de aquellos momentos, de lo que sí y lo que no se concretó de esas expectativas y del boceto de unas nuevas, propias de la adultez.
Siguiendo el título del libro, ¿existe, finalmente, un orden de las cosas? En el transcurso que va desde el relato del pasado hasta el estado presente, la idea que el protagonista tiene acerca del orden de las cosas sufre una profunda modificación.
Ante la pregunta de su amigo Sebastián acerca de si cree que todas las cosas en el mundo tienen un orden, el protagonista responde: “No, las cosas pueden ser a veces distintas, todo puede ser de otro modo. Es imposible saber cómo van a ser las cosas hasta que suceden”. Sebastián tristemente acota: “A veces quisiera creer que es como tú dices. Pero no, en realidad todo sucede porque tiene que suceder. Hay un orden estricto en las cosas y nadie, nunca, escucha bien, nunca, lo podrá modificar”. Pero más allá de esta visión esperanzada del protagonista, según sus acciones adolescentes el esquema moral de la sociedad parece ser inalterable: uno deber ser, pensar, sentir y reaccionar como los otros esperan que sea, piense, sienta y reaccione. Los otros, menos Sebastián, para quien el orden es conceptualmente otro. Él decide desacomodar ese esquema moral, ordenar las cosas a su manera, enfrentarse y alterar los condicionamientos sociales. Porque para Sebastián el orden de las cosas está definido por las convicciones que cada uno tiene. El protagonista tarda veinte años en entender que su amigo no se refería al orden impuesto por la sociedad o el azar, sino a órdenes alternativos, a órdenes personales de cada uno. Veinte años de intentar acomodar sus deseos a lo que se debe hacer, de transitar un orden ajeno en el que todo es proclive a la mutación, al hacer y deshacer, a la configuración de una felicidad que es siempre inalcanzable.
¿Podrá el protagonista elegir finalmente un orden propio para su vida, construido de la percepción de su voluntad, sus emociones y sus convicciones? ¿Podrá hacer un zigzag para ser feliz como lo fue Sebastián? El final de la novela ampara esa esperanza. Pero nunca se sabe.    

lunes, 7 de octubre de 2013

Cambiar un pronombre

por Luciana Murzi

Sanabria, José y Jimena Tello. ¿Es tuyo este perro? Buenos Aires: Del Naranjo, 2013.

¿Es tuyo este perro? es un magnífico libro álbum escrito por José Sanabria e ilustrado por Jimena Tello.
Están Víctor y su mamá saliendo a pasear por el barrio. Y está, ahí solo y simpático, el perro perdido. A partir de este encuentro, los conceptos de destino y elección se irán entrelazando hasta armar una madeja difícil de desenredar.

¿Qué hubiese pasado si Víctor y su mamá decidían tomar otro camino o salir de su casa a una hora distinta? ¿Qué hubiese pasado si el perrito doblaba en otra esquina? Las casualidades son un misterio. Pero ¿Es tuyo este perro? ahonda más que nada en lo que uno elige hacer cuando se enfrenta a esas cosas del destino.
El libro está atravesado por un movimiento narrativo que primero va y que después vuelve sobre la misma línea espacial, un ida y vuelta; la acción recorre un camino en una dirección y lo desanda en la dirección contraria. Y en este itinerario de los personajes, la calma se transforma en urgencia. Redireccionar los pasos también implica resignificar la pérdida, que comienza siendo pública y luego, con el devenir por la ciudad, se convierte en una pérdida privada y cargada de emocionalidad. Víctor empieza a apropiarse de ese ser anónimo y a sentir la urgencia de recuperar algo que, en definitiva, nunca fue suyo.
Y mientras Víctor y su mamá andan y desandan la intimidad del barrio, las cosas de la ciudad siguen pasando. Este contraste se nota claramente en las imágenes de Jimena Tello, cargadas de pequeñas escenas que ocurren en diferentes planos.


La cotidianeidad del mundo –configurada por lo cercano y lo lejano, por lo propio y lo ajeno, por lo conocido y lo anónimo, y también por el cruce de estas instancias– nunca deja de pasar, no se detiene, al igual que esos pies que van y vienen en la tapa y la contratapa del libro. En esa confluencia de personas, eventos y cosas se abre la situación ideal para que ocurra la pérdida. Pero asimismo para que ocurra el hallazgo. Un hallazgo que es doble, porque Víctor no solo encuentra al perro, sino que también encuentra una nueva forma de sí mismo y un camino para recorrer.  


viernes, 23 de agosto de 2013

Última semana para subirse al Barco


Es la última semana para enviar sus obras para participar del Premio El Barco de Vapor. Es una gran oportunidad de ser leídos ¡y premiados! por Ediciones SM. Aquí están las bases.

viernes, 16 de agosto de 2013

Talleres literarios para chicos


María Gabriela Belziti es profesora de nivel inicial y escritora. Desde hace 15 años trabaja en un jardín maternal con orientación artística. Su primer libro, La Colgada, recibió el premio Elevé.
Pueden visitar el blog del taller desde aquí. Para consultas, escriban a fofoletes_talleresliterarios@hotmail.com.ar

martes, 13 de agosto de 2013

Una invitación a la rebeldía

Carrington, Leonora. Leche del sueño. México DF: Fondo de Cultura Económica, 2013. 

Desde México, y de la mano de Fondo de Cultura Económica, llegó a nuestras librerías un libro álbum infantil de la artista plástica, escultora y escritora surrealista Leonora Carrington.





Leche del sueño es un libro de cuentos inéditos que la autora inglesa radicada en México escribió y dibujó para sus hijos en la década del cincuenta.
En él, se asocian el absurdo, el humor, lo fantástico, la mitología la fragmentación y la intimidad de lo cotidiano para configurar un espacio de límite entre la vigilia y el sueño, entre la adultez y la infancia, en el cual lo inesperado, la evasión del lugar común, sirve como disparador de una imaginación que puede ser continuada hasta el infinito.


Si bien el índice anuncia que el libro está integrado por nueve cuentos, también hay intercalados relatos muy breves narrados desde la imagen y la tipografía original de Leonora. Un ejemplo es la presentación de la familia Bigote Bigote, compuesta por el señor y la señora Bigote Bigote y su niña. En caligrafía de la autora leemos: “Todos son muy feos. El conejo sí es bonito pero no es de ellos”. Y vemos a un conejo blanco con cara calavérica. Aunque sí, más bonito que la familia entera.


miércoles, 24 de julio de 2013

Cecilio, un gato repetido y los sueños que logran soñarse

Erbiti, Alejandra y Cucho Cuño. Cecilio no concilia el sueño. Buenos Aires: Pequeña Aldea, 2012.
Cuño, Cucho. Gato Pato. Buenos Aires: Pequeña Aldea, 2012.

Apenas un tiempito antes de que Gato Pato y Cecilio no concilia el sueño vieran la luz del mercado editorial bajo el sello de Pequeña Aldea, sus autores me preguntaron si les podía escribir unas breves palabras sobre los libros. “¡Pero por supuesto!”, les dije inmediatamente. Cucho Cuño y Ale Erbiti son amigos, claro. Pero no fue solo por eso; ¡los dos libros me parecieron una maravilla de la creación!
Reproduzco acá los textitos:

Cecilio no concilia el sueño

¿A alguien realmente le funciona el clásico método de contar ovejitas para atraer el sueño? ¡A nadie! Y a Cecilio menos que menos. Toda la noche desvelado, sin velas de barcos ni velas de luz.
Pero por suerte un gran conocedor de los misterios del sueño le da la solución. Porque para preparar la más efectiva receta contra el insomnio solo se necesitan unos pocos ingredientes fáciles de conseguir: unas ovejas díscolas y desordenadas, una charla filosófica, unos gatos somnolientos, unas orejas bien limpias, un suelo cuadriculado y un improvisado juego entre dos pésimos competidores. Se revuelve, se cocina y ¡listo el sueño!


Gato Pato

En la mirada de Gato hay varios sí mismos. Un espejo de agua le da la bienvenida al intrigante mundo de las aves. Entonces Gato Pato podrá nadar, hablar en el idioma pato, emplumarse un poco y... ¿volar?
Después de tanta aventura y mientras espera a que más espejos vayan llegando, Gato se toma un descanso para disfrutar tranquilo de ese nuevo conocimiento adquirido, el de saber que puede ser como es y también de otras fascinantes, divertidas y peligrosas maneras.

Entre los dos libros hay un gato-enlace que aparece desde la primera doble página de ambos. El personaje del gato es fundamental; no solo es el protagonista absoluto en Gato Pato, sino que también es clave para resolver el problemita de sueño que aqueja a Cecilio. Intertextualidad gatuna.
Pueden visitar el blog de Cucho por acá.